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Castilla y León en pie de guerra por la Covid-19

Una de las comunidades más afectadas del país libra una dura batalla para frenar la epidemia que comenzó con 169 casos antes del confinamiento, y ha puesto al límite el sistema sanitario.

Los últimos dos meses han sido diferentes, el virus COVID-19 ha provocado la mayor crisis sanitaria de la historia de la democracia española y ha llegado a casi todos los rincones de nuestro país (Consultar artículo relacionado en el que se detalla la propagación de la enfermedad por España). Castilla y León, lejos de ser una excepción, es uno de los territorios más afectados. Con un total de 169 casos antes de producirse esta situación extraordinaria  es la tercera Comunidad Autónoma en España, tras Madrid y Cataluña, con más positivos confirmados.

Verónica Casado, consejera de Sanidad de Castilla y León, en el hospital de la feria de Valladolid

Todo comienza en el mes de marzo, en las dos primeras semanas aumenta el número de afectados y aparecen los primeros fallecidos. Las cifras suben a diario y el gobierno central toma la decisión de decretar el Estado de Alarma el día 13, lo que supone una reducción de la movilidad total, el cese de las actividades laborales, a excepción de las imprescindibles, y el confinamiento de la población.

En las semanas sucesivas el ritmo de contagio se  intensifica y los nuevos positivos crecen a diario en las nueve provincias (Consultar artículo de los primeras consecuencias de la llegada de la pandemia a España)

De la misma manera, el desconocimiento sobre la nueva neumonía que ocasiona el virus, provoca un elevado número de fallecidos en la comunidad. La provincias más castigadas por la situación son Valladolid con 3875 casos positivos y León con 360 fallecidos (Datos actualizados a 30 de abril de 2020 por la Junta de Castilla y León)

Esta situación genera un grave problema en los hospitales y centros médicos que están desbordados ante un número tan elevado de pacientes. A esto se suma la escasez de material de protección que da como resultado que España sea uno de los países con más personal médico contagiado por CoVID-19. Respecto a Castilla y León entre el 13 de marzo y el 30 de abril, se registraron cerca de 3.000 contagiados en las 18.078 pruebas que se realizaron a este colectivo.

La efectividad de las medidas impuestas en marzo se manifiesta a partir del 16 de abril, cuando varias comunidades, reducen su ritmo de contagios a un 0,95, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad. En este momento España alcanza el máximo pico de contagios antes de empezar el descenso y aunque la situación sigue siendo grave, los hospitales mejoran sus condiciones y avanzan hacia una etapa más favorable que la presente en semanas anteriores.

Otra de las circunstancias que dificulta la situación es la ausencia de pruebas. En los primeros días del Estado de alarma apenas se realizaron, sin embargo, actualmente los tests se han generalizado y se hacen por toda Castilla y León. Como se observa en el siguiente gráfico, Valladolid es la provincia con más pruebas PCR y más positivos diagnosticados mediante esta técnica. Por otro lado está Soria con la menor cantidad de PCR y Zamora con el mínimo de casos confirmados

Los sanitarios son la primera línea de defensa contra el CoVID-19, y ejercen su labor en unas condiciones muy adversas ante la carencia de material apropiado para realizar su trabajo de manera segura, tanto para ellos como para los usuarios que precisan de sus servicios (Consultar artículo relacionado). Así lo explica Sandra Duarte, estudiante de último año de Enfermería en el Campus de Ávila de la Universidad de Salamanca y que actualmente realiza sus prácticas en el Hospital Provincial para cubrir las bajas de los sanitarios que no pueden trabajar.

Según señala "se experimentó tal saturación en el centro, que se habilitó la cafetería para albergar a los contagiados leves por CoVID-19", pero a pesar de ello, decidió continuar en el Hospital “si yo tuviera a algún familiar ingresado me gustaría acompañarle en estos momentos tan duros".

También destaca "tengo una responsabilidad enorme a pesar de estar en prácticas" y que su sueldo es algo menor al de la mitad de un enfermero con contrato, además de remarcar que los festivos son remunerados al mes siguiente.

"Han sido los sanitarios los que fueron actuando de una manera profesional excelente, evitando así un desastre mucho mayor"

Por su parte, Luis Terrón, trabajador en Atención Primaria en el Centro Médico de Astorga, afirma que su especialidad "es la puerta de contención que evita que los hospitales se saturen por completo", y que en esta situación las consultas presenciales han disminuido sustancialmente, aunque ahora se realizan más por teléfono y a domicilio.

En su centro sanitario se han llevado a cabo medidas para combatir más eficientemente el coronavirus, por ejemplo, el personal al completo amplió sus horarios y se han cubierto puestos en Enfermería, aunque no se han firmado nuevos contratos de personal médico.

En la opinión de Luis, "han sido los sanitarios, que observaban los síntomas y signos de la enfermedad, los que fueron actuando de una manera profesional excelente, evitando así un desastre mucho mayor".

Ana Blázquez se encuentra en su cuarto año de Enfermería, en la Universidad Católica de Ávila y actualmente no está realizando prácticas debido a las condiciones actuales. En los primeros días del Estado de alarma, Ana sí estuvo colaborando en el Hospital Provincial de Ávila, pero afirma que "la situación al inicio era crítica, ya que existía una enorme falta de material de protección, a pesar de ser lo más indispensable en estos casos".

"En todos los lugares, en mayor o menor medida, se ha experimentado una situación caótica"

Ana sostiene que "en todos los lugares se ha experimentado una situación caótica" debido a que esto era algo que "no se lo esperaba nadie". Sin embargo, reconoce "a día de hoy, las circunstancias han mejorado bastante", pero "queda mucho por hacer y no se va a controlar la enfermedad hasta que se disponga de una vacuna".

Castilla y León es uno de los territorios más afectados en nuestro país por la pandemia global del CoVID-19, lo cual supone un gran riesgo para el personal sanitario de la Comunidad, que desempeña sus labores en unas circunstancias nada convencionales.

Sin embargo, parece que la situación adquiere una tendencia positiva, y los centros hospitalarios realizan su trabajo en unas condiciones aceptables y con un número de pacientes mucho menor.

A pesar de ello no es tiempo de relajarse. Castilla y León es una de las comunidades autónomas que sigue casi al completo en la Fase 0 de la desescalada, exceptuando algunos pequeños núcleos rurales, y en los últimos días se ha observado cómo todo el país ha experimentado un pequeño repunte de contagios, debido a la laxitud de restricciones de movimiento.

La responsabilidad de la propagación del virus ha recaído en el Estado, ya que este ha impuesto las medidas restrictivas. Sin embargo, ha llegado el momento de la ciudadanía, ahora es cuando debemos demostrar nuestro compromiso con la desescalada y demostrar que, si todos colaboramos, #EsteVirusLoParamosUnidos (Consultar información aportada por el Gobierno de España acerca del Estado de alarma).

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